jueves, 28 de enero de 2010

Siempre me pregunté por qué los vecinos de mi edificio mantienen sus persianas bajas casi veinticuatro horas del día todos los días del año. Y no, no he llegado a una respuesta. De hecho
el otro día mi duda se afianzó aún más.
Salí al balcón , una noche con clima perfecto , encendí un cigarrillo y observé primero a la izquierda, nadie. Luego a la derecha, nadie y luego arriba y abajo, todas las persianas cerradas. Y la verdad, era una noche exquisita. Las estrellas casi que te saludaban y la ciudad estaba callada y serena, hasta se podía oír el viento . Fue entonces cuando me pregunté nuevamente , ¿ por qué nadie sale a contemplar una noche así ? Mirá que no cuesta nada ...